Platón, en su República, estableció que las opiniones alegres a cerca del otro mundo deben ser impuestas por el estado, no porque sean ciertas, sino para hacer que los soldados estén más dispuestos a morir en el combate.
El temor colectivo estimula el instinto del rebaño, y tiende a producir ferocidad hacia los que no son considerados miembros del rebaño.
No se puede confiar en que un hombre, una muchedumbre o una nación obren humanamente o piensen cuerdamente bajo la influencia de un gran temor. Y por este motivo los cobardes son más propensos a la superstición.
La deshonra es, para muchos hombres, más dolorosa que la muerte; éste es uno de los motivos de que, en tiempos de excitación colectiva, tan pocos hombres se arriesguen a disentir de la opinión prevaleciente.
Admiro especialmente a cierta profetisa que vivía junto a un lago, en la parte septentrional del estado de Nueva York, hacia el año 1820. Anunció a sus numerosos discípulos que disponía del poder de caminar sobre el agua y que se proponía demostrarlo a las once en punto de cierta mañana. A la hora indicada, los fieles se reunieron por millares a la orilla del lago. Y ella les habló diciendo:"¿Estáis todos plenamente convencidos de que puedo caminar sobre el agua?". A una, todos respondieron:"Lo estamos". "En ese caso -anunció ella-, no hay necesidad de que lo haga." Y todos se volvieron a sus hogares, sumamente edificados.
Cualquier hombre que tenga el legítimo impulso de maestro estará más ansioso por sobrevivir en sus libros que en la carne.
Un sentimiento de independencia intelectual es esencial para el el adecuado cumplimiento de las funciones del maestro, puesto que su tarea es inculcar todo lo que pueda de conocimiento y razonabilidad en el proceso de formar la opinión pública.
La tarea de los maestros tendría que ser permanecer fuera de la pugna entre partidos y tratar de imbuir en los jóvenes el hábito de la investigación imparcial, llevándolos a juzgar a cerca de los problemas según los méritos de éstos y a ponerse en guardia para no aceptar las afirmaciones ex parte sin más.
Una de las funciones del maestro tendría que ser la de abrir ante sus alumnos paisajes que les mostraran la posibilidad de actividades que fuesen tan deliciosas como útiles, liberándoles de ese modo los impulsos bondadosos e impidiendo el crecimiento del deseo de despojar a otros de alegrías que a ellos les faltaron.
la clase de virtud que puede producir la ignorancia vigilada es frágil y fracasa al primer contacto con la realidad.
Decir mentiras a los jóvenes, que no tienen formas de verificar lo que se les dice, es moralmente indefendible.
El maestro, como el artista, el filósofo y el hombre de letras, sólo puede realizar adecuadamente su trabajo cuando se siente como un individuo dirigido por un impulso creador interno, no dominado u aherrojado por la voluntad exterior.
Todos los sistemas deberían permitir vías de escape y excepciones, porque, de lo contrario, aplastarán cuanto hay de mejor en el hombre.
viernes, 10 de agosto de 2012
Bertrand Russell. Ensayos impopulares (V)
Bertrand Russell. Ensayos impopulares (IV)
Existe tanta diferencia entre un grupo de ciudadanos mentalmente libre y una comunidad modelada por los modernos medios de propaganda como la que hay entre un montón de materias primas y un acorazado.
Si todos los gobiernos enseñasen la misma sandez el daño no sería tan grande.
Si se quiere que alguna vez haya paz en el mundo, los gobiernos tendrán que convenir, o bien en no inculcar dogmas, o bien en inculcar todos los mismos dogmas.
...un médico que se especializó en estas enfermedades me aseguró que los exhibicionistas pueden ser curados con el sencillo recurso de ponerles pantalones que se abotonen por detrás en ligar de hacerlo por delante. Pero este método no es puesto en práctica porque no satisface los impulsos vengativos de la gente.
El hombre es un animal crédulo y tiene que creer en algo; a falta de buenos motivos para creer, se satisface con los malos.
Todo progreso de la civilización ha sido denunciado como innatural mientras era reciente.
Si le encoleriza una opinión contraria, es señal de que tiene usted, inconscientemente, la seguridad de no disponer de buenos motivos para pensar como lo hace...de modo que, cuando se sorprenda enfureciéndose por una diferencia de opinión, póngase en guardia; probablemente encontrará, al investigar, que su convicción está yendo más allá de lo que permiten las evidencias.
Las más enconadas controversias son las que giran alrededor de cuestiones para las que no hay evidencias válidas en ninguno de los dos sentidos.
La persecución se utiliza en teología, no en aritmética, porque en aritmética existe conocimiento, pero en teología sólo hay opinión.
La única forma que conozco de tratar el engreimiento humano general es la de recordar que el hombre es un breve episodio de la vida de un pequeño planeta situado en un rincón del universo, y que, por lo que sabemos, otras partes del cosmos podrían albergar a seres superiores a nosotros, tal como nosotros lo somos a las medusas.
El miedo es la principal fuente de la superstición, y una de las principales fuentes de la crueldad. Dominar el temor es el comienzo de la sabiduría, tanto en la búsqueda de la verdad como en el intento de encontrar un modo digno de vivir.
Bertrand Russell. Ensayos impopulares (III)
...y de todos modos, ¿de qué sirve una opinión excéntrica, que no tiene la menor esperanza de conquistar a las grandes agencias de publicidad?
Ser señalado, admirado, mencionado constantemente en la prensa, que se le ofrezcan a uno formas sencillas de ganar mucho dinero es sumamente agradable; y cuando todo esto está abierto para un hombre, le resulta a éste difícil continuar haciendo el trabajo que él considera el mejor, y se siente obligado a subordinar su juicio a la opinión general.
Todos los movimientos van demasiado lejos, y esto rige también, ciertamente, en el movimiento hacía la subjetividad, que comenzó con Lutero y Descartes como una afirmación del individuo y ha culminado, por una lógica inherente, en su completa sumisión.
El desapego y la objetividad, tanto en el pensamiento como en el sentimiento, han estado histórica, pero no logicamente, relacionados con ciertas creencias tradicionales; mantenerlos sin tales creencias es posible e importante. Cierto grado de aislamiento, en el espacio y en el tiempo, es necesario para generar la independencia que la obra más importante necesita; tiene que existir algo que parezca más importante que la admiración de la muchedumbre contemporánea. estamos sufriendo, no la decadencia de las creencias teológicas, sino la pérdida de la soledad.
En todos los tiempos de gran excitación colectiva los rumores infundados obtienen amplio crédito...Tales mitos proporcionan una escusa para la imposición de torturas, y la infundada creencia en ellos es prueba del deseo inconsciente de encontrar alguna víctima que perseguir.
La política está gobernada mayormente por peogrulladas sentenciosas exentas de verdad.
No hay tontería tan absoluta que no pueda ser convertida en el credo de la vasta mayoría gracias a una adecuada acción gubernamental.
Sería igualmente sencillo producir una población de gente cuerda y razonable, pero muchos gobiernos no quieren hacerlo, puesto que esa gente dejaría de admirar a los políticos que se encuentra a la cabeza de tales gobiernos.
Déseme un ejército adecuado, con poder para proporcionarles mejores alimentos y paga que los que recibe el hombre corriente, y me comprometo, en el término de treinta años, a hacer que la mayorías de la población crea que dos y dos son tres, que el agua se hiela cuando se la calienta y hierve cuando se la enfría, o cualquier otra bobada que pareciese servir a los intereses del estado.
Bertrand Russell. Ensayos Impopulares (II)
Mientras los hombres no sean adiestrados para reservarse el juicio en ausencia de conocimiento, serán descarriados por profetas seguros de sí, y lo más probable es que sus dirigentes sean ignorantes fanáticos o charlatanes deshonestos.
Para el aprendizaje de cada virtud existe una disciplina apropiada, y para el aprendizaje del aplazamiento del juicio la mejor disciplina es la filosofía.
Debería insistirse mas en las virtudes intelectuales de lo que se ha acostumbrado a hacer desde la decadencia de la civilización helena.
La filosofía puede proporcionar un hábito de pensamiento con el que conceder amplitud y alcance impersonales a la concepción de los fines de la vida. Puede dar al individuo una medida justa de sí mismo en relación con la sociedad, del hombre del presente con el hombre del pasado y del futuro, y de toda la historia del hombre en relación con el cosmos astronómico. Agrandando los objetivos de sus pensamientos, proporciona un antídoto contra las ansiedades y angustias de la hora presente y hace que se pueda acercar a la serenidad, tanto como le es posible a una mente sensible en nuestro mundo torturado e incierto.
Si se eliminara el peligro de la guerra, la técnica científica podría por fin ser empleada para promover la felicidad humana.
Fuera del espíritu no existe, y no puede existir, realidad alguna, y en la medida en la que algo es espiritual, en esa medida es verdaderamente real. (F.H. Bradley)
El temperamento filosófico es raro, porque tiene que combinar dios características un tanto antagónicas: por un lado, un fuerte deseo de creer en alguna proporción general a cerca del universo o la vida humana; por el otro, la incapacidad para hacerlo tranquilamente, como no sea por lo que parecen ser motivos intelectuales.
Una de las persistentes ilusiones de la humanidad es la de que ciertos sectores de la especie humana son moralmente mejores o peores que otros. Esta creencia tiene distintas formas, ninguna de las cuales cuenta con base racional alguna.
Nos imaginamos en la cúspide de nuestra inteligencia, y no podemos creer que las extrañas vestimentas e incómodas frases de otras épocas puedan haber investido a personas y pensamientos que todavía son dignos de nuestra atención.
La convicción de que la moda por sí sola debe dominar la opinión posee grandes ventajas. Hace innecesario el pensamiento y pone la más alta inteligencia al alcance de cualquiera....Y así estamos ahora en condiciones de despreciar las ínfimas fortunas intelectuales de tiempos anteriores...Para el hombre de mentalidad moderna su más alta esperanza es la de pensar el primero lo que está a punto de ser pensado...No tiene ningún deseo de pensar mejores pensamientos que sus prójimos, de decir cosas que demuestren más penetración o de tener emociones que no sean las de algún grupo de moda, sino que solo quiere estar un poco por delante de los demás en lo referente al tiempo. Con bastante deliberación suprime en sí lo que tiene de individual, en pro de su admiración por el rebaño.
Bertrand Russell. Ensayos impopulares (I)
En este ir y venir de lecturas veraniegas he tenido un encuentro, afortunadísimo encuentro, con un autor de cuyo nombre tenía constancia a través de los textos de Fernando Savater en los que se parafrasea y da cuenta de numerosos referentes de la filosofía a lo largo de la historia; ha sido en una de esas investigaciones sobre el contenido de las estanterías de la biblioteca, y solo tengo palabras de agradecimiento a tal encuentro. Las frases que se exponen a continuación, que serán repartidas en varias entradas, corresponden a la obra Ensayos Impopulares de Bertrand Russell (1872-1970) escrita entre 1946 y 1947 y que goza de una lectura, bajo mi punto de vista, con la que pueden ser vistos muchos puntos esenciales de las actuales circunstancias. Me complace enormemente poder compartir con ustedes semejante fuente de sabiduría en forma de pinceladas extraídas de dicha obra, a pesar de que en ocasiones hubiera sido necesaria la inclusión de párrafos o capítulos enteros, deseando que las disfruten y encuentren algún punto de contacto con ellas.
Los solemnes y pontificantes no pueden ser combatidos con éxito si uno se muestra más solemne y pontificante.
El problema fundamental de la ética y la política es el de encontrar alguna forma de reconciliar las necesidades de la vida social con las urgencias de los deseos individuales.
La mayor parte de la filosofía ha sido una reacción contra el escepticismo.
Existía el tema, a menudo inconsciente, de que el pensamientos claro condujese a la anarquía, y tal temor hizo que los filósofos se ocultasen en nebulosidades de falacia y oscuridad.
Solo la negligencia y la inatención pueden proporcionarnos algún remedio, por eso, confio absolutamente en ellas.
Después de siglos durante los cuales la tierra produjo inofensivos trilobites y mariposas, la evolución progresó hasta el punto de engendrar gentes como Nerón, Gengis Kan y Hitler. Ello, sin embargo, es una pesadilla pasajera; con el tiempo, la tierra será nuevamente incapaz de cobijar vida y la paz volverá.
La única filosofía que permite una justificación ética de la democracia, y que concuerda con la democracia en su disposición mental, es el empirismo.
El comercio pone a los hombres en contacto con costumbres "tribales" distintas de las propias, y eso destruye el dogmatismo de los que han viajado poco.
En la esfera de la política práctica no vale la pena hacer un daño actual relativamente cierto con vistas a un bien futuro relativamente dudoso.
La especulación filosófica en cuanto a lo que todavía no conocemos ha demostrado ser un preliminar del exacto conocimiento científico.
¿Tiene el universo un propósito?¿O es empujado por la ciega necesidad?¿O es un simple caos y revoltillo, en el cual las leyes naturales que creemos encontrar no son mas que una fantasía generada por nuestro amor al orden?...Mantener vivo el interés en tales interrogantes, y analizar las soluciones sugeridas, es una de las funciones de la filosofía.
El dogmatismo es un enemigo de la paz y una barrera insuperable para la democracia. En la época actual, por lo menos tanto como en eras anteriores, es el mayor obstáculo para la dicha humana.
La exigencia de certidumbre es natural en el hombre, pero, no obstante, es un vicio intelectual.
jueves, 9 de agosto de 2012
Oscar Wilde. De profundis.
Aquí se exponen algunas de las joyas que pueden ser encontradas en De profundis, obra escrita en forma de carta dirigida a Alfred Bosie, amante y supuesto amigo de Oscar Wilde, desde la británica prisión de Reading donde el autor pasó dos angustiosos años de condena y trabajos forzados, en la que no hay linea que no haya sido escrita en carne viva.
Quien rompe el cristal del corazón del poeta, dejando éste al descubierto ante torpes miradas, es, a mi modo de ver, para el arte insensible.
No hay nada más raro en el hombre que una acción de su propia voluntad, dijo Emerson, siendo esto una gran verdad pues la mayoría de las gentes son distintas de ellas mismas.
El arte es la expresión exterior de lo interior, en que el alma se hace carne y el cuerpo se halla animado por el espíritu.
Todos los grandes pecados del mundo se realizan en el cerebro.
El filisteo es aquella parte de la naturaleza humana que no puede ser iluminada por la imaginación.
Querido Bosie: tú admirabas mis trabajos una vez terminados, y celebrabas los felices resultados de los estrenos de mis obras y de las fiestas brillantes que los coronaban. Y, como es natural, te halagaba enormemente ser el íntimo amigo de tan esclarecido artista. Pero, nunca pudiste comprender cuáles eran las circunstancias que habían de concurrir en la creación de las obras de arte.
El que anhela una careta, no tiene más remedio que llevarla.
Y aun después de haberse calculado el peso del sol, y medido las fases de la luna, y seguido sobre el mapa, estrella por estrella, las siete constelaciones, aún nos falta conocernos a nosotros mismos ¿Quién podría calcular la órbita de su propia alma?
Mas, si bien es cierto que proponerse llegar a ser un hombre mejor sería una hipocresía sin fundamento, llegar a ser un hombre más profundo es privilegio de los que han sufrido. Y creo haberlo logrado.
El arte comienza allí donde acaba la imitación.
Lo terrible de la vida moderna es que oculta la tragedia bajo el disfraz de la comedia, con lo cual las grandes realidades cotidianas aparecen grotescas o sin sentido.
El verdadero filisteo es aquel que estimula las fuerzas mecánicas, pesadas, enojosas y ciegas de la sociedad, y las apoya sin reconocer la fuerza dinámica cuando se le presenta en un hombre o en un movimiento.
El artista y el arte mismo, en su íntima esencia, han de carecer completamente de utilidad.
lo primero que dicta el sentimiento es lo último que aparece en la forma.
Si se le da a un niño un juguete demasiado maravilloso para su mentalidad, o demasiado hermoso para sus ojos, aun tan solo entreabiertos, si el niño es travieso romperá el juguete, y si es poco cuidadoso lo dejará caer y se irá con sus compañeros.
Las verdades son siempre más pequeñas que sus manifestaciones. La mutación de un átomo tal vez pueda conmover al mundo.
Nosotros llamamos utilitaria una época en la cual no sabemos aprovechar nada. Nos hemos olvidado de que el agua sirve para limpiar las manchas, el fuego para purificar, y de que la tierra es nuestra madre común. Y por esto nuestro arte es un arte lunar, y juega con sombras, mientras que el arte griego era el arte del sol y se dirigía directamente a las cosas.
miércoles, 8 de agosto de 2012
Carros de Écija.
En una espectacular secuencia de El robo más grande jamás contado, con una dosis de humorístico alboroto con gran significado de fondo, en la que en Barajas tiene lugar un formidable revuelo, en forma de común protesta de todos los allí asistentes, debido a una huelga de compañías aéreas, por momentos el caos reinante es la más firme representación de una popular desaprobación que acaba saqueando el aeropuerto y no dejando títere con cabeza; a ello ha llevado el recuerdo después de enterarme de lo sucedido ayer en un supermercado de Écija, después de que no haya sido una gota sino varios chorros los que hayan colmado el vaso de la paciencia, y la buena fe de la indignación decidiese actuar bajo el único pretexto de un plato de lentejas. Cuando el pueblo salió a la calle en la Francia de 1789, durante la toma de la Bastilla en el 14 de Julio de aquel año, hastiado de mentiras y de sinrazones, de abusos de especulativas diplomacias cuyo único fin era todo menos el esfuerzo por acercarse a los derechos del trabajador y el desarrollo de una sociedad en la que ir cimentando las premisas de la igualdad, tembló la tierra, sangrientamente pero tembló. Es lamentable remitirnos a aquellos hechos, por el derramamiento de líquido rojo, pero se observan en ellos puntos de encuentro, y permítaseme añadir de romanticismo solidario, como nunca los ha habido a lo largo de la historia en lo que a la unión de la ciudadanía se refiere. Un poco de ese espíritu viene, hace mucho, desde que se nos comenzó a comer la cabeza con la perorata consumista, y mucho antes, tal vez desde que el hombre consiguió mantenerse erguido, faltando, y sobre todo ahora que es necesario un unánime apoyo para salvar los muebles de la dignidad en esta contienda en la que se están juntando el hambre con las ganas de comer.
Asistimos a tremendas paradojas como encontrarnos con la más precaria de las necesidades a las puertas de unos grandes almacenes, en la imagen de los mendigos que deciden colocarse allí para ver si cae la breva de alguna moneda, mientras dentro de esos coliseos de la abundancia las estanterías rebosan de productos que llevarse a la boca; y unas calles más allá podremos ser testigos, debido a la tendencia de estos colosos para ser ubicados en las afueras de las localidades, de las barriadas sin techo, sin pena ni gloria ni pan, sin agua ni luz ni jabón, con humedades y pulmonías, con ratas y cucarachas y enfermedades propiciadas por una contumaz falta de higiene imposibilitada por el error de la balanza, delante de nuestras narices como mostrándonos el fracaso, el suspenso, la desolación de la impotencia y la gravedad de la cuestión, mientras en otros de los estantes de aquella monumental nave yacen apiñadas miles de bombillas, recambios, piezas de mobiliario y enseres en general con los que poder fardar de barbacoa con la tribu de la oficina arreglando el mundo con una copa de tintorro en la mano, un trozo de pan con chorizo en la otra y un hilo de pringue en la barbilla; si es que la cosa está muy mala, Paco, y nos echamos a un lado para eructar.
Una vez asistí a un memorable momento; en un supermercado de un pueblo catalán sucedió que un señor, después de haber llenado su carro de la compra con todo lo necesario para mantener a los de su casa por unos días, aludió a razones de sentirse desposeído totalmente de dinero debido a la ruina en la que se encontraba y explicando que solo quería que sus hijos comiesen, pero que pagar no podía. La cajera, una de esas flores sin aroma que se deshacen del rencor y del odio que le provocan su complejo de inferioridad a base del siempre bajo gesto de delatar a cualquiera, no dudó en denunciar de inmediato llamando a la policía. Yo, debido a que iba detrás de aquel señor y aquella tarde no tenía ninguna prisa, decidí esperar a que me cobrarán una vez que lo hubieran hecho con el señor que estaba provocando semejante escándalo, cosa que ruborizo a la cajera y que casi me provoca una muerte instantánea debido a sus miradas. La policía llegó, y qué pasó, tras los argumentos de una y otra parte, que uno de los agentes sacó dinero de su bolsillo, pagó aquella cuenta y Sanseacabó. Chapeau, de órdago. frotándonos la cara andábamos los allí presentes. Increíble. No pagó una ronda este agente en no sé cuanto tiempo. Muchas veces me he preguntado de dónde pudo venir la idea, si fue suya así como el dinero, o qué fue lo que dio pie a que aquella situación se resolviese de tal manera.
Pero ayer en Écija el revuelo ante una maniobra de similares características fue de aupa. Palos hubo y todo, leña al fuego. A diferencia de la anécdota de mi exvecino catalán en Écija fueron varios los padres de familia que decidieron llenar la cesta y salir del establecimiento sin pagar sencillamente por no tener ni un céntimo en sus bolsillos, mientras los mozos allí encargados del cobro se encaraban en forcejeos, insultos y disputas por tratar de conseguir que la desvergüenza de esos jornaleros, que llevan mucho tiempo sin poder faenar en el campo, se topara con la justicia; bien es sabido que a dios lo que es de dios y al César lo que es del César, lo malo es que parece ser que dios se quiere quedar con lo suyo y con lo del César, y entonces se monta la trifulca y el hombre vuelve a acometer su perdurable papel de ser un lobo para el hombre. Así de triste. Ahora habrá que esperar al juicio en el que una defensa argumentará motivos tan nobles como el infranqueable derecho de llevarse alimento a la boca que solo puede ser derrotado por el infame modus operandi de la justicia, que en estos casos encuentra fácil la manera de dejar muy claro cuáles son las cosas que caen por su peso. Que indignante resulta ver que el elemento que se encarga de simbolizar a la justicia sea una balanza a la que le debería resultar embarazoso, en contraposición a su falta de escrúpulos para con los débiles, sopesar el valor del daño de lo que transportaban esos carros de la compra.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

.jpg)


.jpg)

