domingo, 25 de febrero de 2018

Diario de Febrero LXI



Resultado de imagen de luz natural


Quisiera decorar La Nada atiborrando de luces y de sombras el inmejorable marco para el cosmos de las paredes de la irrealidad. Las botellas son soldados de Pavía sobre las repisas de los bares. Se han puesto de moda los tirantes en la indumentaria del personal de los establecimientos hosteleros de nueva apertura, con ese aire de franquicia que hace que la autenticidad se nos escape de las manos. Es de climatológica justicia poética que a lo largo de tres meses de templanza sea gozada una extendida primavera en La Ciudad, con sus noches frescas y sus amaneceres anaranjados, con sus tardes perfumadas y sus mañanas luminosas, con su  musiquilla a lomos del azahar. Las avenidas son moldeadas islas de barro al antojo del pensamiento. El saxofinista y el acordeonista que llevaban años tocando solos en la calle, cada uno por su cuenta, forman ahora un dúo. Decía Galdós que todos llevamos una novela a cuestas. Se da por sentado que todo buen profesional de la barra debe saber qué va a tomar el cliente antes de que éste lo pida, pero se olvidan de que no todo lo obvio es evidente, y a veces se llevan la sorpresa de tener que retirar una cerveza por preferir el recién llegado un café con leche o un vaso de vino o un trago más dado al poético estímulo con el que acompañar al dibujo de las golondrinas. Se presenta tan anacrónico un horno microondas sobre la barra de un bar como una de aquellas gigantescas pieles de vino de las que durante mi infancia se despachaba el mosto a granel en las tiendas de ultramarinos. Cómo no iba a nacer Velázquez en La Ciudad; los maestros de la luz están iluminados desde que nacen.

2 comentarios:

  1. Clochard:
    creo que el camarero no debe anticiparse a la demanda del cliente. Hay clientes que tienen mu mala follá y si el camarero, con toda su buena intención, le sirve al cliente lo que siempre pide, estoy seguro que el cliente, para joder, pedirá otra cosa. Hay gente con muy mala follá.
    Salu2.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay camareros y clientes para todo, qué duda cabe.

      Salud, Dyhego.

      Eliminar