domingo, 15 de abril de 2018

Luces de bohemia


Resultado de imagen de abusos facturas de endesa

Decía Max Weber que no hay nada éticamente más abyecto que practicar una ética espuria que sólo busca tener razón. En la descripción de un recibo de la luz se percibe de inmediato que Endesa, a base de una retahíla de datos, trata de justificar los medios del abuso al que somos sometidos los ciudadanos, pretendiendo con ello tener razón. Pagamos por la potencia contratada, por la energía consumida, por el alquiler de equipos de medida y de control, por el impuesto de electricidad, que también lo tenemos que pagar nosotros, y por algo sospechosamente denominado "regularización y otros conceptos", otros conceptos que deben ser los pertenecientes a la partida de gastos de dicha empresa para abastecerse del cemento con el que arma las caras de quienes consienten todo esto. Corre por ahí el malentendido de que los pensionistas se quejan porque no suben sus pensiones, cosa que nos es cierto, ya que lo que realmente están solicitando es que no les quiten más, que no les roben, que no les hagan tiritar de impotencia. Los sueldos no se mueven y la bolsa de la compra sube, la luz sube, el agua sube, el butano sube, los alquileres suben, y hasta la madre que los parió sube; todo sube mientras Cristobal Montoro, ministro de Hacienda, se permite decir que tiene varias zanahorias fiscales preparadas pero que todavía no es momento de informar sobre ello, como si fuésemos borricos que van detrás del reclamo que, por mucho que se lo propongan, jamás conseguirán alcanzar. Las zanahorias a las que se refiere el señor Montoro son la cantidad de embustes y embelecos típicos del trápala en el que estaba Max Weber pensando al escribir su frase. He ahí la firme prueba de la consideración que se tiene para con el ciudadano contribuyente: la misma que se le tiene a un asno del que sólo se espera que siga cargándoselo todo a sus espaldas sin abrir la boca. Pero a lo que vamos: la luz. Durante la última semana se han producido tres apagones de más de dos horas en la calle Conde de Barajas de La Ciudad, restringiendo así el suministro necesario para que durante la crucial franja horaria del mediodía funcionen los negocios con los que cada cual se gana la vida como buenamente puede, e interviniendo en las consecuentes molestias del orden de los hogares de esta zona que, a pesar de su belleza tiene las tripas de sus instalaciones podridas. No es la primera vez ni será la última, las quejas y reclamaciones me constan que son frecuentes, pero nadie de Endesa se digna pedir disculpas ni a acelerar el proceso de reforma, junto con el ayuntamiento, de la red eléctrica de esta calle. El último de los apagones mencionados ha sido hoy, tras el que la potencia ha bajado y a penas puede usarse ningún electrodoméstico hasta no se sabe cuándo; eso sí, las más de doscientas mil, ojo: ¡más de "200.000"!, bombillas que adornan el Real de la Feria lucen engalanando la fiesta de una ciudad en algunas de cuyas viviendas los frigoríficos agonizan con respiración asistida. Qué aburrimiento.




4 comentarios:

  1. JaaaJaaaa...me has echo sonreír. Bravo. Comparto

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    1. Gracias, Rubén. Es que tiene guasa el asunto.

      Abrazos.

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  2. ¿Aznar y González singuen "trabajando" en sus "eléctricas"?
    Salu2, Clochard.

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    1. Estamos en manos de un cúmulo de personas que no tienen vergüenza. Aznar y González tienen la vida resuelta con y sin eléctricas, vete tú a saber lo que hay delante y detrás y a los lados de sus nuevas posiciones.

      Salud, Dyhego.

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