martes, 3 de enero de 2017

Con minúscula


Resultado de imagen de aburrimiento

Enciendo el televisor, movido por esa inercia de querer saber de forma rápida qué ocurre en el mundo, y el noticiario que repetidamente emite las noticias durante las veinticuatro horas, con alguna que otra variación a medida que transcurre el día, no deja de dar comida recalentada no sólo de las últimas horas sino de hace mucho tiempo. El cariz dantesco de la situación en diferentes partes del mundo le pone a uno los pelos de punta, le graba las imágenes de terror y de odio y de miseria en las retinas y conquista la parte de nuestro cerebro encargada de recaudar información hasta aburrirla, hasta hacerle pensar que comulgar con ruedas de molino es la solución, confundiéndose ésto con el saludable hecho de asumir la situación y de enfrentarse a ella, cosa que no sucede, ya que ni por asomo se nos enseña la salida, la voluntad, el afán por parte de quienes pueden/deben hacer algo para que las cosas vayan mejor. A veces pienso en si no será una estrategia informativa estar constantemente bombardeando a los televidentes con las mismas pesadillas, con las mismas demagogias, con los mismos discursos, con esa sospechosa imparcialidad en la que se encierran los caminos que los grandes capitanes pretenden mostrarnos para justificar la vileza y el desfalco, el atraco a mano armada del espíritu y la razón de ser de la charlatanería embustera y sin escrúpulos a la orden del día en el comportamiento de cualquier político. Lo peor de esto es lo habitual que está empezando a resultar que existan matanzas y atentados perpetrados de las más diversas maneras; ya no basta con una bomba o con un tiro en la nuca, ahora hay que coger un camión y llevarse por delante a todo ser viviente que se encuentre por medio, o hay que meterse en una discoteca con tres cargadores e introducirlos en el cuerpo de quienes se encuentran allí disfrutando del sencillo lujo de una celebración. Mira uno a su alrededor y de la misma forma que encuentra razones para que la gente dude hasta de su sombra, para que estemos incurriendo en el endémico prejuicio de no fiarnos ni de nosotros mismos cayendo en una recalcitrante falta de autoestima que está intoxicando de cieno las perspectivas de la ciudadanía, encuentra también razones para que nos estemos creyendo todo lo que se nos mete por los ojos, porque el análisis y la autocrítica han sido fulminados, nadie se acuerda de ellos, son dañinos y además perjudican a nuestro estado de confort en el que nuestros constantes lamentos son una de los cimientos de acción en los que se basa el éxito de esa política de estado cuya principal estrategia consiste en la conmiseración y en la puesta en práctica de, con suerte y donde las tengan, democracias con minúscula, diciéndonos que las cosas van mejor, que se están empezando a ver brotes, que lo peor ha pasado. Qué aburrimiento.

4 comentarios:

  1. A veces es mejor no enterarse de las noticias. Uno hace lo que puede, ayuda en lo que puede y pone su granito de arena.Las masacres se suceden como los anuncios, y ya no queda espacio para horrorizarse más. Y los "expertos analistas", para qué nombrarlos. Esa gente que sabe de todo a todas horas. ¡Asco!
    Salu2 televisa2, Clochard.

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    1. Suscribo lo que escribes. Qué aburrimiento.

      Salud, Dyhego.

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  2. Seleccionan las noticias y simplemente ponen las de mayor impacto.¿Tú crees,que no habrá gente buena haciendo buenas cosas?pero eso no vende,así de triste.Un abrazo esperanzador!!

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    1. Pues sí que hay gente buena, pero para manejar al rebaño no es precisamente eso lo que más morbo ni miedo genera.

      Mil abrazos.

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